El muro de Villagatón

Pantano de Villagatón – jagtvilla 2012

Fuente: Diario de León – ERNESTO ESCAPA 10/11/2012.

El pasado sábado se reunió medio centenar de agricultores cepedanos para ver si con su impulso consiguen desbloquear el escarnio del embalse de Villagatón, construido por la Junta en 1994 y que dieciocho años después sigue sin dar ningún provecho. Entonces ya costó más de mil millones de pesetas, pero nadie se acordó de que era preciso elaborar un plan de emergencia y dotarlo de las normas de explotación que permitieran su uso para el regadío. El director general responsable de la obra, José Valín, fue luego consejero de Agricultura durante doce años y desde marzo es presidente de la Confederación Hidrográfica del Duero, organismo que durante todo este tiempo ha impedido su aprovechamiento. Así que cabe esperar un arreglo urgente.

Villagatón se asienta en la cabecera del río Porcos, un territorio cepedano con más lugares de nombre turbio, como Culebros o Porqueros. Por ahí pasaba un ramal olvidado del Camino de Santiago, la ruta que desde Villadangos seguía el rumbo de Carrizo para discurrir por el piedemonte hasta el monasterio de Cerezal, ya en la caída al Bierzo. Villagatón fue el primer enclave repoblado a este lado del Manzanal en el año 853, reinando Ordoño I. A pesar de su arrojo, el conde Gatón, que era un tipo rubio y barbado, no hizo solo la travesía.

Lo acompañaba el obispo de Astorga Incisclo, cada cual amparado en su séquito y espoleado por sus expectativas. Se trataba de poner la pica en Astorga, pero sabían que para conseguirlo con alguna garantía tenían que colonizar antes estas estribaciones de los Montes de León. Así que empezaron por el atisbo de valle que recorre el Porcos, justo a la vista del desalojado asentamiento romano de la Prudencia. El conde Gatón puso al lugar su nombre y ahí empezaron los litigios con el obispo, que con las murallas de Astorga en el horizonte empezó a desperezar su codicia.

Todo este memorial y una estancia fugaz del emperador Carlos son verdura de las eras ante la afrenta del embalse vacío. La muralla de hormigón estrangula el valle del Porcos y cercena su provecho a los vecinos. Sin ningún beneficio, porque desde hace algunos años ni siquiera regula como antes el cauce del río. La presa es propiedad de la Junta y según una lujosa publicación institucional «cumple con su finalidad de ayudar a los agricultores». Un sencillo paseo permite disfrutar la belleza del valle clausurado y contrastar el descaro de la propaganda con la cruda realidad. La tenacidad de los agricultores cepedanos y el impulso de la consejera Silvia Clemente, que ya en el 2010 presionó ordenando llenar el embalse, van a conseguir por fin que la inversión sirva para lo que se hizo. Van dieciocho años de espera y escarnio. Y es hora de que el despilfarro empiece a producir.

 

El muro de Villagatón ( Diario de León – 10/11/2012 )
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