El Efecto Pigmalion en Sueros de Cepeda

foto beatrid

Fotografia Cedida por: Beatriz.

Un rey en Creta, llamado Pigmalión, permanecía soltero porque no encontraba la mujer perfecta. Agotado por tan estéril búsqueda, decidió crearla él mismo, dándole a una estatua la forma que correspondía con su ideal de belleza femenina. Concluida la obra, a la que llamó Galatea, tanto le hablaba, cuidaba, sonreía y mimaba que, apasionadamente, se enamoró de ella. Una noche soñó que la escultura estaba viva y que se había desprendido del frio material de mármol. La diosa Afrodita, conmovida por el amor que Pigmalión volcaba en su escultura, la convirtió en una mujer de carne y hueso, diciéndole al rey escultor: ”Mereces la felicidad que tu mismo has plasmado. Aquí tienes a la reina deseada”.


Podría decirse que algo parecido ocurrió con Julio, el niño de 11 años al que una sentencia quiso alejar de Sueros. Tenía tantas ganas de quedarse, tan ideal era la familia que lo cuidaba y tan perfecto era su entorno, que todos creíamos en él. Su persistencia alimentaba nuestro apoyo hasta que las sentencias que inicialmente eran negativas acabaron siendo favorables Con la creencia de que se podía conseguir, se consiguió lo que parecía difícil Cuando existe un fuerte deseo, lo que se espera es lo que se recibe. Su empeño en quedarse alentó nuestro empeño en apoyar y defender su empeño para anular el empeño de los que querían que Julio cediera en su empeño.
Y se hizo realidad el sueño.


Esteban Carrera.

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