Repicarán las campanas cada vez que julio lo necesite – Carta de Esteban Carrera – Sueros de Cepeda

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Carta de Esteban Carrera

Después del último entierro y fuera del horario de misa, no habían vuelto a sonar las campanas en Sueros. Sin embargo, el pasado viernes día 20, a las dos de la tarde, sonaron con intensidad alterando la tranquila vida local. No tocaron a misa, ni a concejo, ni a fuego ni a muerto (menos mal), ni siquiera anunciaban el fin de curso. Repicaban para advertir que venían a buscar a Julio, el niño de 11 años que no quiere abandonar Sueros. La gente se reunió delante de su casa para darle muestras de apoyo y cariño, ¡jamás tanta gente en Sueros se había vestido del mismo color! Todos querían despedirse del monaguillo que avisó al cura de que había una mosca en el cáliz. Dentro de la casa estaba su tía paterna con su marido, su prima hermana, el resto de tíos paternos y también su hermano. Raras veces se reúne tanto cariño dentro y fuera de una casa. Finalmente llegaron las autoridades judiciales y el psicólogo, que desaconsejaron la salida del niño de Sueros.

Aunque de momento Julio se queda, la alegría es efímera porque sigue amenazado por una abogada cruel y orgullosa que pretende formular nuevas denuncias para el lunes. No le han dejado celebrar el fin de curso con alegría; ni a él ni al resto de niños del colegio. Señora Charo Llamera, abogada contraria, en lugar de poner tantas denuncias ¿por qué no pones la misma voluntad para hablar con el niño, aunque no lo haya hecho la jueza? ¿Quién va a pagar el injusto y reiterado daño que se le está haciendo al niño? ¿No está teniendo un castigo excesivo?

Julio también toma decisiones propias: pidió ayuda al nuevo Rey Felipe VI para quedar en Sueros y escribió una carta al cielo para que le dejen seguir donde él quiere.

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